domingo, 19 de mayo de 2013

UN MUSEO PARA NUESTRA HISTORIA


Quisiera comenzar escribiendo estas dos frases: “quien no recuerda su pasado está obligado a repetirlo en su presente” o mejor aún “no quiero plasmar una historia, porque la quiero vivir”, estas son frases que en menos de veinte palabras dibujan con una pincelada de historia nuestro glorioso pasado, ese pasado que nuestros ancestros chimús forjaron con esfuerzo y que ahora por causa de la desidia de muchos de nosotros está a punto de perderse en una selva de cemento sin espacio para recuerdos. Desde hace mucho tiempo se viene trabajando para que Chimbote cuente con un museo donde pueda descansar parte de su historia, un poco de su cultura del cual las actuales generaciones se puedan identificar y sentirse orgullosas, pero hasta la fecha no se ha logrado concretar, pueden leer diversos ensayos, artículos y hasta crónicas como esta, de diversos historiadores, sociólogos y/o periodistas que escriben acerca de esa futura realidad para ellos y futura también para nosotros.

Hace poco se voceo a la casa salomón y ley como candidata para este templo de los recuerdos, pero ¿qué es esa casa, donde queda y por qué ahí? La casa salomón y ley pertenecía a don salomón Ley un inmigrante japonés que llegó a nuestras costas allá por los años 29 del siglo pasado, construyó esta edificación en el año 1939 por donde ahora pasa la av. Bolognesi y el Jr. Manuel Ruiz, actualmente el edificio salomón y ley está en manos del banco de crédito del Perú y por su historia y el tipo de su edificación colonial parecía ser la más indicada, ¿pero acaso no hay un mejor lugar y con más historia en nuestra ciudad con más de 100 años? Seguro que sí. La antigua estación del ferrocarril a Huallanca, si, la que se encuentra olvidada y oxidada por el tiempo, corroída por la inoperancia de muchas autoridades que en sus manos estaba, está y esperemos no esté, la oportunidad de que esta ciudad de la pesca y el acero tenga un lugar donde detener el tiempo, para recordar nuestro pasado legendario, aquel del que podamos sentir orgullo.

Recordemos una de las acciones de un ex alcalde que en algún momento manifestó públicamente que iba a destruir esos fierros viejos de la ex estación del ferrocarril a huallanca porque eran una ofensa para una ciudad que crecía de la mano de la modernidad, lo que no comprendía era que si esos fierros estaban viejos, era por individuos como él, personas que no hicieron nada por salvar esos rieles por donde transcurrió tanta historia para nuestra provincia del Santa; pero lo que sí pudo lograr fue destruir parte de esas rieles, aquellos fierros viejos como él los llamaba. 

Después de esa violación, de ese delito cultural, buscamos desenterrar en ese mismo lugar donde ahora funciona el actual Instituto Nacional de Cultura, vale indicar el olvido también por las autoridades y es así que se ha convertido en una letrina Pública (un meadero), y eso no debe continuar, si queremos que ahí  se levante una pausa cultural a nuestra historia.

Desde este pupitre y frente a mis compañeras, una pluma y un papel, leo un ensayo del historiador chimbotano Víctor Unyén Velezmoro y la magia de su intelecto me ayuda a plasmar las siguientes líneas, sus líneas y el anhelo de muchos: “UN GRAN MUSEO PARA CHIMBOTE el que pueda comprometer a nuestros consagrados artistas para que pinten murales que reflejen cada etapa de nuestro proceso histórico, la bahía de comienzo de siglo, con su arena dorada y aguas límpidas, el muellecito de fierro y madera con la Isla Blanca, la huaca moche de “San Pedro”, la antigua iglesia Matriz, en fin, pasajes relatados por nuestros escritores, que sería la mejor clase de historia para nuestros alumnos, para nuestros pobladores, y para los turistas que continuarán arribando a Chimbote y que tendrán la oportunidad de conocernos mejor, a través, de un pasado relevante que la mayoría desconoce.” (Josue Muñoz López)

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